Carlos

Muchas personas tenemos un Carlos en nuestra vida. Están los públicos: Karl Marx, Charles Chaplin, Carlos Gardel, Carlitos/Snoopy, Karla/Smiley, Carlos III, Carles, Carolus… Cantantes diversos, actores. Y los cercanos: amigos, familia. Es muy habitual en España y ha sobrevivido y convivido con nuevos nombres como Jennifer, Kevin…

Carlos Pedraza. Era un estudiante y activista colombiano. Digo era porque le mataron. Se intentó disfrazar la muerte como un accidente de motocicleta. Él no conducía motos. Al final salió a la luz la verdad: un tiro en la cabeza. Luchar por la investigación de estos hechos y denunciar complicidades, ha obligado a su hermano Gustavo a salir de Colombia y acogerse al programa de protección de Defensoras y Defensores de DDHH de Amnistía España. Él, y su madre Gloria, llevan unos meses en Málaga. El 5 de abril Gustavo intervino en la asignatura «Teoría de los DDHH», en la Facultad de Derecho de Córdoba. Aunque en Colombia se ha firmado un acuerdo de paz, son muchas las personas muertas, ahora mismo, en circunstancias poco claras. El 9 de abril Amnistía Internacional publicó un documento (disponible en la web) en el que se afirma «En un país en transición hacia la paz no se puede perpetuar la violencia contra aquellas personas que defienden los derechos humanos». «Las únicas cifras oficiales actualizadas son aquellas publicadas en los informes de riesgo de la Defensoría del Pueblo que ha reiterado el carácter generalizado de la violencia contra personas defensoras de los derechos humanos. Según sus informes, entre el 1 de enero de 2017 y el 27 de febrero de 2018 se han reportado 148 asesinatos».

Es muy preocupante, especialmente, la presión sobre comunidades rurales por intereses económicos. Por desgracia, no es la primera vez que conocemos, de primera mano, estos problemas. Por Córdoba han pasado, en otros años, Alfamir, María Esperanza, Mario, Vladimir…

Gustavo fue muy comprensivo con quienes no han querido señalarse, apoyar públicamente, las investigaciones de la muerte de su hermano y de otros casos. «A nadie se le puede exigir que arriesgue su vida». Pero nosotros debemos agradecerle, a él, su valentía.

No puedo terminar sin dedicar un recuerdo a Doris Valenzuela. Doris vino a España dentro del mismo programa de protección de Amnistía Internacional. Después de un año en La Palma, actualmente estaba en Murcia, en un programa de Refugiados de Cruz Roja. Allí fue asesinada hace unos días. Fue víctima de una violencia que traspasa fronteras: la violencia contra las mujeres.

Abril 2018

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